Bio

¿Quién es Julian Benjamin?

por Julian Benjamin

En su camino hacia la Argentina, la familia de mi madre se embarcó con un maravilloso piano BLÜTHNER vertical.  Después de escuchar a mi abuela, a mi madre y a mi padre tocar desde tangos y valses hasta obras de Chopin y Haendel, pensé que tendría que tener mi oportunidad…

Entonces a los cinco años conocí a Javier. Y nos hicimos grandes amigos. La casa de los Calamaro fue para mi un refugio en los difíciles años de la Dictadura. Además Andrés me llevaba hasta el piano y después de tocar de manera magistral todo tipo de música me decía “Ya tendrías que tocar así…”. Yo volvía  a casa muy preocupado y me sentaba al piano.

A los 16 años fuimos por primera vez a un estudio de grabación. Javier tocó la guitarra y la batería y yo un piano Rhodes. El resultado fue una canción que debido a lo peculiar de su letra, nos llevó a una actuación con final escandaloso… Miguel Abuelo, uno de los primeros en escuchar la canción, nos sugirió que grabáramos una nueva versión menos ‘incendiaria’. Así lo hicimos.

Poco tiempo después nos transformamos en cuarteto junto a Hernán Reyna y Kevin Johansen, con quien ya éramos grandes amigos y componíamos algunas canciones bastante bizarras…

El cuarteto se dividió en dos dúos y con Kevin fuimos “Instrucción Cívica”. Y ese dúo se expandió y tuvo diferentes integrantes en el estudio y en las presentaciones: Fernando Samalea, Eduardo Vaillant, Alejandro Terán, Axel Krygier, Daniel Krause, Ariel Senderowickz, Ariel Mesch, Quique Credidio, Marcelo Gueblón… (¿falta alguien?).

Con Instrucción grabamos dos discos, viajamos bastante y tocamos para mucha gente. Fuimos parte de la primera camada de grupos argentinos y españoles que visitaron Latinoamérica. ¡Todavía hoy me encuentro con personas que recuerdan con cariño esa época!.

Después me uní a un grupo de rock’n’roll: “Los perros calientes”. Con ellos toqué varios años y participé en tres de los cuatro discos que grabaron. Tocamos en el glorioso estadio de River Plate antes de los Guns N’ Roses y en el estadio de Velez Sarfield en la presentación del disco “El amor después del amor” de Fito Paez.

Entonces, tras un largo viaje por EE UU y Europa (donde también tuve un par de proyectos musicales dignos de otra autobiografía) regresaron mis deseos de grabar nuevas canciones. El resultado fue: “Quemando las naves”.

Un año después me encontré, efectivamente, quemando las naves y movido por la curiosidad crucé el atlántico.

En los años posteriores no dejé de tomar nota de las cosas que ocurrían a mi alrededor. Esas notas, a decir verdad canciones, se transformaron en el germen de “Liberación y dependencia”.

Embarcado en una suerte de “road disc” o “disco de carretera” fui grabando en diferentes ciudades de manera espontánea, sin ensayo previo.

Cuando en Oviedo conocí a Rodrigo Sturm, Antón Cevallos y Dani Sevillano, el proyecto se transformó en un auténtico disco. Con su ayuda y enorme talento, las canciones se hicieron realidad.

Ahora, con asombro y alegría, veo como el camino se abre. Dos discos después y con muchas canciones por delante, volveré a la ruta con nuevos compañeros, visitando nuevas ciudades.

Desde Santander, como antes en Buenos Aires, Oviedo y Granada, me encuentro cada día con ese extraño oficio que me tocó y agradezco: el de escribir pequeñas historias de tres minutos.

Continuará…